1. Actualizar todo el software de mi sistema en una sola acción
Aunque Windows tiene Windows Update, apenas puede actualizar el sistema operativo, Office y unas pocas cosas más. En cada distribución de Linux que he usado (Gentoo, Red Hat, Suse, Ubuntu) actualizarse es muy fácil. La mayor parte de ellas revisan si hay actualizaciones y te lo notifican. Esto es grandioso, por seguridad, para resolver bugs rápidamente y para obtener los últimos adelantos de los programas.
2. Actualizar casi todo, sin reiniciar
Sólo hay una cosa en Linux que requiere reiniciar el equipo tras actualizar: el kernel. Y aún así puedes seguir usando el viejo Kernel hasta que realmente quieras reiniciar.
3. Mantener mi equipo seguro, sin software que consume mis recursos de sistema, mi tiempo y me fastidia constantemente
Para asegurar un equipo Windows, necesito antivirus (que requieren recursos y escaneos frecuentes), un firewall que constantemente me pregunta si quiero permitir a un software conectarse a Internet, pasar un anti-spyware rutinariamente y desconfiar de todo el software. Vas por la vida, asumiendo que cada programa y cada website que hay en Internet está intentando fregarte. Triste estado de cosas.
Todo ello requiere de tu atención, pone tu sistema más lento y arruina la experiencia de la Internet. Nada de esto es necesario en Linux, pues obtienes el software a través de tu distribución, que se ocupa de asegurar que puedas confiar en el software disponible.